Inicio / Noticias / Internado Femenil de la BENC, una fábrica de Historias y Sueños

 
REPORTAJE PERIÓDICO ZÓcalo SALTILLO


Entre los pasillos de la vieja casona, con fachada de ladrillo blanco, han quedado grabadas numerosas alegrías, tristezas e ilusiones de las muchachas que dejan sus hogares para construir su futuro y concluir sus estudios en la Benemérita Escuela Normal de Coahuila.

En la calle Xicoténcatl, poco antes de llegar a la de Ramos Arizpe, con el número 318 permanece como mudo testigo de las generaciones de estudiantes el Internado Femenil de la Normal. Desde 1909, la amplia vivienda ha alojado a miles de jovencitas provenientes de los municipios de Coahuila.

Cada año, un promedio de 50 jóvenes hacen del internado su segundo casa y en confianza conviven con la directora, el personal administrativo, de intendencia, de cocina y las prefectas, encargados de vigilar el bienestar de las muchachas foráneas.

Por 100 años esta antigua casa se ha convertido el hogar en Saltillo para las normalistas que en sus recámaras encontraron techo y sustento. Sus voces, sus risas, sus alegrías características de juventud dan vida a esta antigua construcción.

Los largos pasillos, las amplias recámaras, las antiguas puertas de madera, los misteriosos mosaicos que forman el piso dan la impresión de encontrarse en un estricto internado lleno de serias maestras y señoritas encargadas de la administración, pero basta con escuchar risas y pláticas de las jóvenes uniformadas para borrar esta idea.

ANTIGUA HISTORIA


En los primeros años de la centenaria Normal de Coahuila el alumnado fue exclusivamente masculino, pero cuatro o cinco años después de su fundación ya imperaban las mujeres en las aulas.

El hecho se dio a pesar de que hace un siglo resultaba inconcebible que las mujeres estudiaran y trabajaran fuera de la casa de los padres, razón por la que el magisterio resultó la opción más viable para acabar con esta arcaica creencia.

Los uniformes, los libros y el aprendizaje pronto fueron dominados por las mujeres que querían aprender a enseñar y que eran capaces de abandonar su vida en aquellos municipios alejados de la capital en nombre de la educación.

Por aquella época las maestras que enseñaban la educación primaria eran empíricas y junto con los libros en mano y repasando cada noche el alfabeto, la clasificación de las palabras y las operaciones básicas de las matemáticas fueron aprendiendo sin una guía.

Los directores que en aquel entonces tenían las riendas de la Normal observaron que uno de los principales obstáculos para que las jóvenes estudiaran el magisterio era que muchas provenían de los municipios de las regiones Norte, Centro y Carbonífera y no todas contaban con recursos para mantener una asistencia.

El profesor Andrés Osuna, quien fungía como director en 1909, fundó el internado femenil para brindar una estancia a las jóvenes foráneas en una casa con el número 711, de la calle Aldama, según relata el libro Bodas de Oro de la Escuela Normal, publicado en 1944.

En un inicio el internado llevó el nombre “Departamento Práctico de Ciencias Domésticas” y ofreció techo y comida a las primeras generaciones de jóvenes estudiantes de la BENC, quienes tenían que respetar un estricto reglamento y mantener un buen promedio escolar.

Posteriormente y siendo gobernador Venustiano Carranza se adquirió la casona donde actualmente se localiza en internado, para ofrecer mayor espacio y cercanía al plantel escolar a las estudiantes foráneas.

El inmueble fue construido al estilo de las residencias de las familias acomodadas de la época. Dispone de dos amplios pasillos alrededor de un gran patio con dos fuentes al centro, en ellos se abren las puertas de las habitaciones privadas.

Dispone además de un edificio al fondo que impone los 100 años de su construcción. Uno abre la puerta del comedor y se transporta a la década de los 40. Las cuatro vitrinas que se colocan a los costados del amplio salón le dan un toque antiguo que contrasta con la juventud de las muchachas.

La construcción es amplia. Al fondo, detrás del comedor se encuentra una cancha, además de la lavandería y la biblioteca y más atrás un extenso vivero parte del proyecto entre la BENC y el Ayuntamiento de Saltillo.

UNA FAMILIA


Con el paso de los años las directoras que han tenido la gran responsabilidad de administrarlo han debido echar mano de diversos recursos con el apoyo del personal que allí labora. En numerosas ocasiones han fungido como madres, amigas, psicólogas y enfermeras de las muchachas.

La actual directora, la maestra María Concepción Sáenz Álvarez, ha compartido ya cinco años con poco más de 250 muchachas que han realizado su estancia en el edificio mientras concluyen su formación académica en la Normal.

Relata que la experiencia de dirigir el internado femenil ha sido una de las más satisfactorias de su vida, pues ha tenido la oportunidad de escuchar, orientar, apoyar y compartir con las jóvenes que dejan sus familias para cumplir sus sueños profesionales.

“Es una experiencia maravillosa, en la que ya no sé quién aprende más: si ellas de nosotros o nosotros de ellas, porque sí nos tenemos que poner estrictos porque pues soy yo quien dirige, pero también te debes de poner en los pies de las muchachas, porque yo también fui joven y viví cosas que tal vez ellas tienen ahorita”, comparte desde su escritorio.



La maestra Concepción no representa aquella imagen de la directora de internado seria y dura; por el contrario, camina con una sonrisa por los pasillos de la casona y plática cómo las muchachas han aprendido a llevar una vida tranquila basada en su propia inteligencia.

“Aquí yo les digo tiene todo, las muchachas que están aquí son las inteligentes, las que saben qué quieren, las que tienen un proyecto ya claro de su vida. Saben que aquí hay libertad mas no libertinaje, que ahorita están en la etapa de su formación y que se deben concentrar en sus estudios”, afirma.

La maestra María Concepción Gil Hernández, administrativa y prefecta del internado, platica que el estar dentro de la institución implica ayudar a las jóvenes a enfrentar las decepciones escolares, sentimentales, personales y todas las que ocurren como parte de la vida.

“Es una experiencia muy bonita, aquí las muchachas pueden estar tranquilas y a gusto, se les nota. Claro que hay sus ‘cosas malas’, como dicen ellas, como el reglamento y otras cositas que no pueden tener como el resto de las muchachas que viven solas, pero al final saben que aquí es un buen lugar para vivir, porque valoran lo que aquí se les da”, expresa Gil Hernández.

REGLAS DEL JUEGO


Como en toda casa, existen reglas que hay cumplir. Al llegar las jóvenes son enteradas de lo que está permitido y lo que no. Sin embargo, el reglamento ha cambiado con el paso de los años, y por mucho, ya no es tan estricto como antaño.

La maestra Concepción Sáenz recuerda que, en los inicios de la institución, la directora acompañaba a las muchachas a la Escuela Normal y las llevaba en fila caminando por la calle y a la hora de salida de la misma manera las regresaba al internado.

Por esas épocas era imposible imaginar que un joven pudiera visitarlas o entrar a la casa. En el caso de que recibieran una visita, la podían ver sólo por la ventana de la puerta principal y por escasos 10 minutos.

“Las generaciones cambian, ya no estamos tan encerrados como en años anteriores. Antes no podran venir amigos ni novios ni nada; ahorita hay permiso de que vengan amigos o novios, siempre y cuando los papas autoricen. Lo ven 30 minutos y también hay permisos para los fines de semana, con permiso también de los papás”.

Para permanecer en el internado las normalistas deben contar con un promedio mínimo de 8, por lo que parte del reglamento exige que diariamente las jóvenes dediquen una hora de estudio tengan o no tengan tareas pendientes, lo cual es supervisado por la prefecta de estudio, que también las orienta en la biblioteca.

Cada periodo de evaluación, tanto la dirección como la prefectura vigilan las calificaciones de las estudiantes y a los tres primeros lugares se les otorga un reconocimiento y un premio delante de sus compañeras para que se motiven, mientras que las que tienen promedio bajo reciben mayor atención por parte de las prefectas.

Contrario a otros años, actualmente en las habitaciones las muchachas tienen televisión, que es llevada a las habitaciones por ellas mismas. Además pueden contar con secadora, plancha para cabello y otros artículos que ellas deseen tener en su recámara, pero que el costo corra por su propia cuenta.

Dentro del internado está prohibido fumar o tomar bebidas alcohólicas. Esta medida, a pesar de diversos comportamientos rebeldes de las muchachas, ha sido respetada cabalmente, pues es constantemente supervisada por la directora y las prefectas.

En los casos en los que ocurre alguna situación grave como que las muchachas no avisen a dónde acuden o se escapen sin autorización de sus familias o tutor, los padres de familia inmediatamente son enterados.

FANTASMAS E HISTORIAS

Cientos de historias se entrelazan por los pasillos, las fuentes, el huerto, las habitaciones, el comedor y los baños que forman parte de este espacio.

La prefecta Concepción Gil platica que a pesar de que se cuentan numerosas historias de fantasmas y ruidos entre los espacios de la antigua casa, confiesa que a ella nunca la han asustado, pero sí ha escuchado relatos de alumnas y maestras.

“Dicen que en el cuarto de arriba les salía una cosa media peluda, yo nunca he visto nada, que les mueven las camas. Tengo 25 años aquí y jamás he visto nada, es como una leyenda que se pasan de generación en generación, entran las de primer año y las de los años más arriba les cuentan que se aparecen fantasmas”.

Las historias van más allá y algunos empleados cuentan que en agosto y noviembre se escuchan respiraciones de hombres en áreas específicas de la casa. Se dice que muchos años antes se ocupaba el espacio como cuartel militar, por lo que se oyen de vez en cuando voces de soldados.

Algunas de las muchachas relatan historias como aquella que dice que se aparece el fantasma de una muchacha que falleció en el internado por causas naturales, pero que nunca se quiso ir de la casa. Por eso su espíritu aún permanece en los pasillos y habitaciones.

También se cuenta que una trabajadora que ya falleció escuchó en uno de los pasillos, cerca de la Dirección, su nombre varias veces y al voltear no se encontraba nadie que pudiera haberle hablado.

Una más habla de una muchacha sonámbula que en las noches de luna llena subía a la azotea y caminaba por la orilla de la pared con los ojos abiertos y los brazos extendidos hacia adelante, por lo que muchas de las estudiantes temían ser sorprendidas por ella en las madrugadas, si salían al baño.

Otras historias se cuentan en la huerta y entran calladas en las recámaras, donde las muchachas las cuentan antes de dormir para distraerse o asustarse entre ellas, como la de la sombra que se aparece al atardecer cerca del vivero.

La prefecta Concepción relata que una de las maestras que hace unas décadas colaboraba en el internado y antes de partir les contó a sus compañeras que en una ocasión se encontraba en el patio y escuchó los gritos de una muchacha que decía ‘¡Ayúdenme, me quedé encerrada!’. Acudió por las llaves de la puerta de la lavandería y al abrirla no encontró a nadie.

Esta historia les ocurrió también a un grupo de muchachas, las que escucharon la misma súplica y al acercarse no vieron a nadie…

SECRETOS DEL INTERNADO

» El internado femenil inició en una casa de la calle de Zaragoza, cerca de lo que hoy se conoce como Pérez Treviño.

» Luego ocupó una casa en la calle Aldama, entre las que ahora llevan el nombre de Obregón y Purcell, a unos metros del plantel educativo.

» Documentos históricos señalan que anteriormente el internado sirvió de cuartel a las huestes de Venustiano Carranza, Villa y Obregón.

» En los primeros años de vida del internado femenil los pisos eran de madera pero fueron cambiados, pues resultaban inservibles.

» Se hacen milagros con la cuota mensual de mil 350 pesos que pagan las internas a cambio de habitación, tres comidas al día, ropa limpia y servicios esenciales.

Ver video en Youtube
> Ver Reportaje en YouTube <

Fuente:www.zocalo.com.mx

Inicio / Noticias / Internado Femenil de la BENC, una fábrica de Historias y Sueños